“Políticas públicas feministas: amor, vasectomía y aborto libre” por Lucha Venegas

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“Lxs jóvenes” en Chile han instalado una agenda política que contraviene a la élite político-empresarial, élite que ha precarizado las condiciones sociales y sexuales de las personas, en especial las de las más empobrecidas. Estos movimientos sociales de variado tipo (estudiantil, feminista, mapuche, trabajadorxs…) están cruzados y no marchan por separado. “Jóvenes” de distintos sexos, razas, edades, ocupaciones, clases sociales. Estos grupos políticos son criminalizados, “denunciados” por radicales, de irrespetuosos con la autoridad (el argumento es del ideólogo de la dictadura neoliberal, el homosexual de derecha, Jaime Guzmán), grupos deslegitimados por la élite política gobernante.

A tres meses de asumido el segundo gobierno de Bachelet, las tomas de colegios y movilizaciones sociales continuarán con más fuerza. Bachelet en su primer mandato ya traicionó al movimiento social y hoy pide, sin más, que se confíe nuevamente en ella (“nos hemos equivocado, entendemos que desconfíen de nosotros”, señalan desde la Concertación). Pero está comprobado, la institucionalidad política vigente está deslegitimada por la ciudadanía, los movimientos sociales, la sociedad civil, por las encuestas e instrumentos de medición de la realidad. Que gobierne una mujer no nos asegura nada, menos si lo hace de modo masculino y patriarcal.

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Otra mujer de la política oficial, Carolina Tohá, se ha ensañado en descalificar como sujetos políticos a algunxs  “jóvenes”, tratándoles de “menores de edad”, y está encabezando una campaña comunicacional llamando a “los padres” de esxs “menores de edad” a ordenar a sus pupilos, pues esxs “menores de edad” (muchas que están muriendo por abortar clandestinamente), según Tohá, no deberían participar de lo político y de la política. Tohá cruelmente intenta desmantelar a los grupos de la movilización estudiantil, a lxs secundarixs, uno de los grupos políticos más importantes de las últimas décadas a nivel local sin los cuales sería imposible comprender nuestro actual momento histórico, un grupo de personas menospreciadas por la legalidad y maltratados políticamente (sin derecho a voto, sometidos a otros, sin derecho sobre sus cuerpos). Esta deslegitimación política y patriarcal hacia grupos sociales, es la misma descalificación que han sufrido históricamente los movimientos de mujeres y feministas. De ahí que llame la atención (aunque no nos extraña) que las mujeres de la Concertación no cuestionen sus privilegios de clase (burguesa acomodada), privilegios sexuales (heterosexuales) o de raza (blancas).

Para deslegitimar las luchas de los grupos feministas que promovían la emancipación de las mujeres en una sociedad que ni siquiera las consideraba humanas, se calificaba a estos grupos como “radicales”. Se les deslegitimaba para criminalizarlas. Se argumentaba que las mujeres, por una presunta naturaleza, no estaban preparadas para hacerse cargo de ellas, se les ubicaba en la región política de la “infancia”. Por tanto, se les negaba el derecho a la palabra, a la participación política, y se las sometía a la autoridad del padre, del esposo u otro miembro de la institución familia, tal como se hace con las personas calificadas como “menores de edad”. Las luchas feministas, deslegitimadas, y sus políticas radicales, criminalizadas, sólo han contribuido a mejorar las condiciones sociales y sexuales de las mujeres, de lxs [no] heterosexuales y otros grupos oprimidos, está demostrado.

Hoy la Concertación, una vez más con falda y arito perla, desempolva el poder patriarcal para desmantelar a los movimientos sociales, discriminando a “lxs secundarixs” por su edad (discriminación generacional, un modo de discriminación de género, un neo-biologisismo, sus cuerpos aún no estaría preparados), privilegiando, en un pueblo de huachxs,  la voz de “los padres”, de quienes hemos intentado emanciparnos para que no dependa de ellos el tipo de educación e imaginarios sociales al que accedamos El derecho a elegir qué tipo de educación queremos es de quienes nos educamos o educaremos, no de nuestros padres (cuando los hay) ni de sus condiciones económicas, religiosas, políticas y/o sociales. Por eso seguiremos tomándonos los colegios, las universidades y la realidad toda, pues es urgente que tengamos espacios para repensar haciendo la educación que queremos y necesitamos.

Como huacha (la familia no es natural) me doy cuenta que ni siquiera basta con el “privilegio” de nacer sin padre ni madre, pues el Estado nos entrega a orfanatos católicos (donde no sólo somos violadas y abusadas sexualmente), sino además nos impone a los padres-sacerdotes en la educación pública, privándonos de la educación sexual libertaria, trans-disciplinaria y anti-patriarcal, donde se promueva que las mujeres no somos sinónimos de madre, que la sexualidad no debe reducirse a la reproducción, o enseñar desde niñas que el sexo entre mujeres es 100% anticonceptivo y promueve la solidaridad y el amor entre mujeres, no la competencia ni el machismo.

Bachelet sabe cuáles son los pisos mínimos (mínimos!) que los países occidentales (de Europa y EE.UU.) y occidentalizados (Latinoamérica) aseguran y resguardan en términos de Derechos Humanos. Y a pesar de haber encabezado el principal organismo internacional de DD.HH., ONU-Mujer, Bachelet nos priva de esos pisos mínimos (mínimos!) de DD.HH. Nos priva de la autonomía sobre nuestros propios cuerpos. Hoy las mujeres, como antaño, seguimos sometidas al poder patriarcal, a pesar del humanismo de género y las políticas liberales de integración. Las mujeres hoy seguimos sometidas a la institución familia (aunque no hayan hombres). Se nos obliga a ser madres, las cuidadoras naturales de la crianza, se nos destina a la reproducción obligatoria, nos criminalizan el ejercicio de la autonomía sobre el propio cuerpo, a las pobres se nos impide abortar, en los consultorios no hay stock de dispositivos de anticoncepción como el Implanon. Prejuician los cuerpos de las mujeres y se enseña que somos nosotras las responsables del embarazo, la crianza, los cuidados y de someternos a las tecnologías y fármacos de anticoncepción o esterilizarnos (que también se nos impide).

vasectomiaEl derecho a la vasectomía 

En este contexto, el mejor regalo en el “Día del Padre” (y todos los días) es que a los hombres se les permita y promueva la esterilización de sus cuerpos. Es un modo generoso de promover relaciones no machistas y menos sexistas. Es una política pública “económica” y promotora de vida, de buena vida, que evita millones de abortos, que no hace peligrar la vida de las mujeres con embarazos no deseados, por violación u obligaciones de algún grupo religioso y/o político. Esta política feminista pro-vida la estamos realizando con acompañamiento y auto-formación en colegios y talleres con mujeres y hombres a quienes enseñamos a realizarse la vasectomía y usar el misoprotrol, talleres a los que se están sumando profesionales de distintas áreas (y no sólo de la salud) para mejorar las condiciones sociales y sexuales de las personas, traficando conocimientos y prácticas de auto-cuidado, al mismo tiempo de disfrutar el proceso. Una política pública feminista de educación sexual que evita abortos y promueve el placer.

Las míseras tres posibilidades para abortar que Bachelet pretende descriminalizar, de aprobarse sólo ellas ya sabemos qué haremos las mujeres pobres para poder acceder sin peligro y en condiciones mínimas a un aborto libre, seguro y gratuito. En Chile todo embarazo no deseado es una violación. O dicho de otro modo, hoy en chile todo aborto es terapéutico. Por eso el 25 de julio realizaremos una marcha feminista por el aborto libre, seguro y gratuito, a un año de la “Toma de la Catedral”, en distintos lugares de Chile y el mundo.

10351463_804385782912548_3215780388835885239_nLucha Venegas es trabajadora social, asistente social, activistas CUDS e integrante de la Coordinadora Feministas en Lucha!

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2 comentarios en ““Políticas públicas feministas: amor, vasectomía y aborto libre” por Lucha Venegas

  1. ojala lo logren y espero difundan todo esto a todo el mundo, yo tengo 18 mi novia tambien, somos una pareja con muchas metas, no nos interesa ni lo mas minimo un hijo ni en el futuro, no nos gustan los niños y pues ni que nos obliguen a tenerlos, asi que espero que logren que la vasectomia se la realizen a cualquier hombre que no desee ni un hijo junto a su pareja, a parte que es mejor a que le realizen una operacion mas complicada a la mujer, ah y en cuanto a las violasiones y los pervertidos, creo que deverian promover que el cuerpo de tanto el hombre como el de la mujer es un cuerpo, no le veo la gran cosa que los pechos salgan de la mujer y ya anden gritando como locos los hombres, ojala algun dia la gente vea los cuerpos como cuerpos no como algo obseno y todos puedan disfrutar de livertad en buena forma, me gusto el articulo ya qu piden livertad a nuestros cuerpos y no dañan a nadie, sino que difunden que se eviten mas sufrimiento.

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