desmontar la lengua del mandato, criar la lengua del desacato, diálogo transfronterizo con valeria flores

‟Demasiado intelectual para el activismo, demasiado activista para la academia, demasiado feminista para la poesía, demasiado radical para la pedagogía, demasiado política para ser maestra, demasiado disidente para la política de identidad, demasiado tortillera para ser maestra, demasiado maestra para la jerarquía del saber, demasiado tímida para la oratoria política, demasiado provinciana para la capital, demasiado prosexo para un feminismo que aún teme hablar de sexo, demasiado teórica para ser trabajadora” valeria flores

Este martes 9 de diciembre a las 7pm en Casa Volnitza lanzaremos el fanzine ‟desmontar la lengua del mandato, criar la lengua del desacato, diálogo transfronterizo con valeria flores, tomás henríquez murgas y jorge díaz fuentes”.

 

invitacion final

Este fanzine es un esfuerzo conjunto entre el Colectivo Universitario de Disidencia Sexual (CUDS), Ediciones Mantis y Agenda KUIR. Presentarán el Fanzine: Lucha Venegas, Cristeva Cabello y valeria flores (Argentina).

A continuación presentamos el prólogo del fanzine

valeria flores se escribe con minúsculas

La contingencia del fanzine es siempre aleatoria pues responde al vértigo de un tiempo otro. Un tiempo en el que aquella demanda nunca satisfecha acrecienta su emergencia. Las razones fundantes de su producción por ende, no son nunca ordenadas, fijas, ni coherentes, pues responden siempre a una urgencia crítica por hacer circular aquellos materiales que nos parece imprescindible hacer visible: lenguas que se entremezclan, discusiones que nos quedan pendientes, imágenes que fortuitamente se borronean tras el paso repetitivo de la fotocopia. Un formato originado en las prácticas sentimentales de un anarquismo que hizo propio la voluntad de colaboraciones clandestinas, y que hoy para nosotros resulta inspirador.

 

El tráfico de diálogos que contiene un fanzine, podría no obstante, ver minimizado su potencial crítico por el evidente bajo costo de su factura. Pareciera, según nos ha enseñado la industria del libro, sus mafias editoriales y su costosa copia seriada, que tomar la palabra es una empresa reservada solo a unos pocos. Vivimos en un país donde publicar es un gesto extraño, quizás algo solitario, ridículo para muchos, pero que cuando se logra se transforma en toda una hazaña, un verdadero grito rebelde contra el silencio de la recepción crítica. Es por eso que desaprendimos de las burocracias y lo hicimos por nuestra cuenta. Todo esto, bajo la impostura artesanal de las amistades y colaboraciones que mancomunamos en el activismo. Así, un fanzine devela ante todo el pulso de aquel momento existencial de su escritura, de su insoportable peso político cargado de materialidades precarias. Colmado de signos que políticamente nos implican.

 

Iniciamos aquí un diálogo que no sabemos cuándo acaba, que continua y modifica sus afluencias de intercambio y producción de textos en torno a los activismos que habitamos. Porque ubicamos nuestro lugar mientras nos escribimos, mientras nos miramos asombrados de los diálogos que a manera transfronteriza nos hemos propuesto iniciar y construir. Un diálogo dentro de un fanzine. Una entrevista soportando la materialidad insistente de la autogestión. Se dice que un fanzine está siempre constituido por la misma colectividad de aficionados que escriben en él. Y sí, de alguna manera nos construimos espacios donde reconocernos, donde intercambiar posiciones, sean estas una palabra, una página, la cita al pie de la hoja, o una respuesta sencilla pero contundente en el inbox del correo electrónico. O sean éstas también nuestras propias corporalidades sureñas plagadas de disturbios e interferencias.

 

De alguna manera, desmontar la lengua del mandato, criar la lengua del desacato es para nosotros la posibilidad de abrir un espacio político donde la palabra, en toda su intensidad y espesura nos permite volver la mirada sobre aquellos espacios refractarios de las escrituras feministas del activismo de disidencia sexual en américa latina. Donde la voz de valeria flores, siempre escrita en minúscula, zigzagueante entre la opacidad y la transparencia de su impostura, nos ha permitido inmiscuirnos, provocarnos e incluso sabotear nuestra propia experiencia del activismo, hasta hacer de su aparición un cruel desborde de escrituras. Aquella letra que incluso a pesar de su propia estrategia de minorización del nombre propio es capaz de ser ruidosa, estridente y no pasar desapercibida.

 

Porque valeria flores es siempre lengua desobediente tanto a los mandatos legalmente rutinarios de las escrituras de la militancia, como al desafío estético de hacer política con poesía.

 Tomás Henríquez y Jorge Díaz

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Las voces del diálogo

 

valeria flores

 

Es escritora activista de la disidencia sexual tortillera feminista heterodoxa cuir masculina maestra prosexo vive en Neuquén, reside en Buenos Aires  y fuera de facebook. Fue integrante de fugitivas del desierto –lesbianas feministas (2004-2008), grupo de intervención política, estética y teórica. Trabajó como maestra de primaria durante 15 años en escuelas públicas de la ciudad de Neuquén. Formó parte del equipo que creó el Archivo digitalizado del activismo lésbico de Argentina, “Potencia tortillera” (2011), una iniciativa por afinidad política-afectiva y autogestiva.

Es autora de “Notas lesbianas. Reflexiones desde la disidencia sexual” (2005), “Deslenguada. Desbordes de una proletaria del lenguaje” (2010), “Lenguaraz” junto a Macky Corbalán (2012), “Bruma coja” (2012), “interruqciones. Ensayos de poética activista” (2013), y compiladora con fabi tron de “Chonguitas. Masculinidades de niñas” (2013), entre otros artículos y ensayos publicados en diversas revistas y libros.

Su campo de intereses está cruzado por la escritura ensayística y poética como modo de intervención política y estética, el activismo y la teoría feminista y de la disidencia sexual, y las pedagogías antinormativas.

Actualmente participa como agente del programa de formación, investigación y producción del  Centro de Investigaciones Artísticas (CIA, Bs As).

 

 

Tomás Henríquez Murgas

 

Actor. Trabaja también como dramaturgo, performista, e investigador de culturas visuales. Algunas de sus obras estrenadas son El Pelícano (trabajo en progreso) (2007), Opala (2008), Machote Futbolero (2009), Los Boy Scout inventaron el capitalismo (2010); Ochagavía (2012). Ha ganado varios premios como dramaturgo, destacándose la XVº Muestra Nacional de Dramaturgia de 2011, con la obra Las tentaciones de San Antonio, otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Colabora con la CUDS desde 2012.

 

Jorge Díaz Fuentes

 

Investigador trans-disciplinar de la Disidencia Sexual. Biólogo feminista, actualmente es estudiante de Doctorado en Bioquímica de la Universidad de Chile. Ha publicado Corión/familia en interfase en coautoría con Cristián Cabello (2008) y Romantic Pop, Varios autores (2010) ambos en la Editorial Moda y Pueblo, a su vez ha sido antologado en DESMANES, poesía combativa para las luchas cotidianas (2010) de Editorial Quimantú. Es miembro de CUDS desde el año 2008. Ha escrito y publicado textos en diferentes plataformas de arte, pensamiento contemporáneo y activismo. Explora el nexo entre arte, estética, política y teoría feminista participando en ponencias y encuentros tanto a nivel nacional como internacional.

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