ÁNDATE A LA PELUQUERÍA: repudiamnos los dichos transfóbicos y clasistas de Roberto Farías en defensa de la actual gestión del director del Teatro Nacional Chileno.

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ESTAN TODAS AVISADAS
Las travestis pobres, las mariconas de la cabeza y del hoyo, las peluqueras y las venenosas estamos todas afilando las tijeras.


Denunciamos el discurso patriarcal, homofóbico y sexista del actor que se expresó públicamente para violentar y humillar a quienes no somos heterosexuales.

No queremos más machos sueltos que se sientan con la libertad de insultar a “maricones de la cabeza”. Machos como el actor Roberto Farías, quien en su cuenta de Facebook se expresó de forma gravemente agresiva y violenta contra el director de teatro y activista feminista Ernesto Orellana a propósito de las críticas de este último en contra de la gestión del director del Teatro Nacional Chileno (TNCH). “No hablí mucho porque sí salpicái a una viaja con saliva… La vai a matar“, expresó en un mensaje cargado de violencia patriarcal el actor Roberto Farías, mensaje que posteriormente borró de su cuenta en Facebook. Se trata de un actor que paradójicamente ha interpretado personajes gays en el cine, pero que sin embargo ha lucrado con estas interpretaciones. Sus expresiones de odio develan su homofobia internalizada. Su mensaje de odio volcó toda una educación machista en contra de las maricas.

Contra las afemenidas, las infecciosas y las peluqueras. Supuestamente estos dichos homofóbicos han cambiado o desaparecido en un país que se enarbola en contra de la discriminación, pero el mensaje de odio gratuito e irracional de Roberto Farías en contra de un director de teatro político, demuestra que tanto en los espacios culturales de izquierda o “progresistas” siguen existiendo posiciones de poder que buscan burlarse y humillar a quienes no son heterosexuales. En el teatro, como en otras esferas de las cultura, siguen predominando las opiniones maltratadoras y retrógradas de artistas sexistas, machistas y homofóbicos. Funamos a este actor macho heterosexual porque rechazamos el asco que siente cuando un “maricón de la cabeza” busca instalar su opinión crítica en contra de los hombres que de forma vitalicia dirigen de forma autoritaria espacios culturales públicos como el caso de Raúl Osorio que por más de 10 años dirige el Teatro Nacional Chileno.

Apoyamos a Ernesto Orellana, un actor comprometido con las demandas que buscan eliminar las actitudes patriarcales en la sociedad y que actualmente es parte del proyecto teatral colectivo “Cuerpos para odiar” protagonizado por la activista y poeta travesti Claudia Rodríguez.


Colectivo trans-escénico FURIA BARROKA
junio 2015

 

 

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3 comentarios en “ÁNDATE A LA PELUQUERÍA: repudiamnos los dichos transfóbicos y clasistas de Roberto Farías en defensa de la actual gestión del director del Teatro Nacional Chileno.

  1. Por circunstancias de la vida llegué a esta publicación y no puedo dejar pasarlo.
    La verdad es que no estoy en condiciones de hacer una descripción dogmática de mi persona, sin embargo, no está de más decir que soy fiel creyente de la lucha por la igualdad en todos los ámbitos de esta sociedad y su desarrollo, en especial de la Chilena.
    Ahora bien, últimamente ha sido comentario obligado entre mis amigos el hecho de que en el arte, los que la desarrollan, están teniendo una leve tendencia a omnubilarse y creyéndose estar en una tribuna de verdades absolutas e infranqueables. Y bien, claramente esto no es así, pero la verdad es que no se bien si la culpa es de los que se creen con esta tribuna o los que fomentan estos espacios. En estricto rigor pelear por las libertades exige un tratamiento común a ellas y esta es una manifestación de una expresión libre. Los limites? La verdad es que eso puede ser lo cuestionable.
    No conozco a Farías y la verdad es que tampoco me importa mucho. Me interesa verlo actuar y que siga manteniendo esa magia en escena, todo el resto para mi es indiferente. Y así debería ser. Farías no es más que un ciudadano con la libertad propia de la expresión que en este país se permite. Errado o no, es su espacio, es su lugar, es su red social. No comparto en lo más mínimo sus dichos y no creo ser muy benevolente al creer que esto responde a un episodio esporádico de rabia. Me cuesta creer que un interprete que ha hecho roles de homosexuales con la delicadeza y respeto que él lo ha hecho, sea un “sexista, machista, homofóbico”. Quizá estoy sumamente equivocada, pero me es complejo poder conjugar un interprete tan respetuoso y sincero con este tildado machista.
    Creo que llevar esta instancia a un espacio como este solo cae en la contradicción. No tiene congruencia que disputemos espacios de libertad para entre nosotros mismos comenzar a limitarnos y vapulearnos. Claro, aquí hay una reacción de una errada acción, pero, es realmente necesario? Cuál es el fin de hacer esta exposición? Hacer que los que leamos esta publicación no veamos más el trabajo de este? Pucha, creanme que el cometido en mi caso no se cumple, puesto que su calidad actoral para mi habla mucho más que lo que pueda exponerse en una red social tan básica, obtusa y erratica como Facebook, que por lo demás tiene el don de sacar lo peor y lo más falso de nosotros, poniendo como en una vitrina todo lo que proyectamos de nosotros y también aquello que a veces tratamos de ocultar. En la medida que Farías siga manteniendo el respeto a su trabajo actoral y a cada interpretación que desarrolla, creanme que cualquiera de sus salidas de madre me será indiferente. No me mal entiendan, no defiendo las faltas de respeto, pero poco y nada puedo hablar por lo que alguien exponga en un circulo cerrado.
    Me extrañan las reacciones de ambos lados, me produce cuestionamientos y amarguras el ver como los artistas pueden llegar a tal nivel de disociación con ellos mismos. El arte es lo único que va quedando con la capacidad de unificar, esto me parece que atenta contra lo único que nos va quedando como personas.
    El que Farías tenga una disputa o cruce de opiniones con un colega no lo hace estar en contra de todos los directores políticos o mal llamados progresistas. Esta lectura es tan básica como pensar que todo homosexual sueña con ser mujer. GRASO ERROR.
    Si queremos sumar respeto, si queremos formar y construir un país con libertades y respetos acordes a nuestras realidades, no tiene sentido que caigamos en estas practicas realmente bajas, utilizando, a parte, un apoyo documental tan débil como una publicación de Facebook.
    Orellana es tremendo, Farías es gigante. Balancearlos es una perdida de tiempo y caer en farandulizar estas instancias es algo realmente inoficioso e insignificante. Construir es la clave del cambio, al menos para mi, espero no estar equivocada.
    Finalmente, solo puedo caer en el cliché de citar a quien no dejo de echar de menos y que dijo en su momento: “Mi hombría fue morderme las burlas/ Comer rabia para no matar a todo el mundo/ Mi hombría es aceptarme diferente.” Pedro Lemebel.
    Hay luchas reales necesarias, dejemos los episodios de farándula cibernética.

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