Arroz con leche el Sename no sabe leer. Opinión de Wincy Oyarce contra la criminalización de la performance.

En el mes de Octubre la directora del Servicio Nacional de Menores de Chile (SENAME) realizó la censura pública contra la performance de Irina de Loca, activista y artista feminista que por años fue compañera de Hija de Perra. Todo esto por cantar su canción “Arroz con leche” donde parodia las palabras del ex presidente Piñera en contra del aborto. Esto es censura contra el derecho a la ficción y a la creación ya que las estrategias de la parodia han servido desde siempre como alerta a una sociedad adormecida por el lenguaje de las leyes y su ineficaz cambio social. Compartimos la siguiente columna escrita por Wincy Oyarce, cineasta, publicada originalmente en el pasquín The Clinic.

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POR WINCY OYARCE

A nadie parece sorprenderle mucho el titular de una niña de 10 años, en Punta Arenas, obligada por su madre a iniciarse sexualmente con su padrastro. Los medios de comunicación apenas dedicaron un pequeño reporte meramente informativo. Una noticia más, ni siquiera tan importante como el triunfo de la selección chilena o el matrimonio de Kenita Larraín. Ni siquiera tan trascendente como para figurar en la flamante página web del Sename en donde se ve en portada la querella que hizo el organismo ante el consejo nacional de televisión porque “Irina La Loca” fue invitada a un programa del cable en donde hizo una intervención con su propia versión del clásico infantil “Arroz con leche”.

Una canción paródica sobre el abuso infantil y las menores que son obligadas a tener a sus crías, sin ni siquiera entender mucho todo lo que eso significa. La canción está inspirada en un caso particular difícil de olvidar: Belén, una niña de 11 años violada por su padrastro desde los 7, que quedó embarazada en Puerto Octay en el año 2013. El entonces presidente Piñera, brillante como siempre en sus declaraciones, contó en la tele sonriendo que había hablado con Belén y estaba sorprendido de la madurez de la pequeña, que afirmaba que tener a su bebé iba a ser como jugar con sus muñecas, recordándonos además que el gobierno se oponía a todo tipo de aborto e ignorando a los psicólogos infantiles que advertían sobre la poca preparación mental e incluso física de la menor. Por otro lado la madre de la pequeña defendía a su pareja afirmando que las relaciones sexuales habían sido de mutuo acuerdo y que era una injusticia lo que se estaba haciendo con su macho.

Ésta horrorosa situación familiar y las aberrantes declaraciones de familiares y autoridades eran la inspiración para la versión de Irina La Loca de “Arroz con Leche”, una niña que tal como la presentaba Piñera, estaba lista para ser mamá porque cuidaba muy bien de sus muñecas y que tal como lo decía su abortable madre, en realidad había tenido sexo con su “papito” por decisión propia. Esta cancioncita, con performance incluida, fue la que provocó la ira de la directora del Sename, Marcela Labraña (DC), quien declaró que se trataba de un atentado a la dignidad de las personas. Al parecer un acto performático paródico sobre el abuso infantil, que por lo demás no hace más que reproducir frases salidas en el propio contexto de la noticia, es más peligroso que las violaciones y abusos a menores a los que los medios de comunicación nos tienen ya acostumbrados.

Al parecer la violencia hacia los menores está tan naturalizada que escandaliza más una performista del underground que se logró colar en un programa de televisión, que el reciente caso de violación en donde nuevamente vemos a una madre cómplice del delito. ¿Por qué el Sename no denuncia a este estado fascista que sigue obligando a una menor abusada a parir a un crío que nunca quiso? ¿Por qué no hace un escándalo cuando aparece un presidente de la república inepto felicitando a una niña violada porque, en su supuesta madurez, está lista para parir? ¿Por qué Marcela Labraña no encara a la diputada UDI, Marisol Turres, con sus “violaciones más o menos violentas”? ¿Por qué no exigir, como organismo defensor de menores, que se ponga urgencia a un proyecto de aborto que pueda darle alguna alternativa a las 667 niñas violadas y embarazadas que ingresaron en los residencias de protección del Sename éste año?

Ésta criminalización de la performance de Irina La Loca, no hace más que demostrar el fracaso de nuestras instituciones y de quienes las presiden. Al parecer lo que verdaderamente le importa al Sename es el factor mediático farandulero, destacando en su página web, aparte de lo del “Arroz con leche”, la preocupación por el estado de las niñas que presenciaron la agresión en el ascensor de Reñaca y las fiestas erotizadas para adolescentes. Por otra parte Marcela Labraña, se dio el lujo de cuestionar el arte de Irina La Loca y de insistir en que los abusos a menores no son un chiste, sin darse cuenta de que lo que la amiga fue a hacer allá no fue una rutina de humor. La irrupción en ese programa tenía como fin instalar un tema, y a pesar de la polémica pobre que armó la Sra. Labraña, creo que Irina debería estar más que satisfecha con su performance combativa. Aprovecharemos ésta instancia para hablar de aborto nuevamente, para abogar por la libertad de expresión y para exigir una educación sexual no sexista que ayude a desnaturalizar la violencia a las que nos tienen acostumbrados.

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