Proctopoéticas, contrasexualidad y polémicas locales por Jorge Díaz

El siguiente texto fue presentado el día 27 de noviembre de 2015 dentro del marco del seminario 
"BESO NEGRO: imaginarios contrasexuales" organizado en conjunto con Johan Mijail, escritor y performer dominicano, Alejandra Castillo, filósofa feminista y CUDS.

“hablan con palabras que burbujean coágulos infecciosos, de esos que atrapan tu boca, eso es lo que me trastorna, la espesura de tu prole verbal”

valeria flores y Laura Gutiérrez, las trastornadas entrelíneas o tres tristes trolas

 

Escribo este texto desde la comodidad de mi cama, agotado de estar ya cuatro días seguidos acostado, tirado, medio postrado. Pero es una comodidad mentirosa porque estoy en la cómoda incomodidad de la enfermedad. Llevo ya dos fuertes amigdalitis en menos de tres meses. Cuatro en menos de un año, con seguridad más de cien en toda mi vida. Creo que deberían sacarme las amígdalas. Extirparlas para siempre. Mi madre me dice que vivió toda su juventud con amigdalitis. Le venían cuando se descuidaba y se desabrigaba, cuando mostraba su cuerpo. Mi hermana me ofrece a través de un chat un nuevo antibiótico para curar las amigdalitis, que es mágico me cuenta. Ella también siempre muestra el cuerpo. Una hermosa herencia familiar. La familia y su genética es una terrible suerte que debo portar porque a todas nos cuesta tragar. Ácido clavulánico, amoxicilina cada ocho horas, paracetamol, ibuprofeno de 400mg cada doce horas: antiinflamatorios y antibióticos son el apetitoso cóctel que tomo medio escondido y con un poco de miedo. Me colonizan las bacterias y no permiten levantarme de esta cama. Las bacterias que colonizan mi boca son resistentes a los antibióticos y proliferan rápidamente hasta dejar una mácula densa que carcome una de mis amígdalas. Crecen exponencialmente alimentándose de mi tejido, dejando un forado intenso y doloroso. Una ironía: trabajo con bacterias (que selecciono con antibióticos) desde las cuales obtengo proteínas de fusión para mis experimentos de biología celular. Las bacterias me proporcionan proteínas quiméricas, artificiales. Son plegamientos de aminoácidos, dominios particulares fusionados con enzimas que me permiten medir los niveles de activación de proteínas remodeladoras del citoesqueleto. De alguna manera podría decir que las bacterias me permiten vivir pero al mismo tiempo me tienen en la cama apenas leyendo o escribiendo, soportando el tiempo muerto de la enfermedad. En este último tiempo he soportado el doloroso esfuerzo de lo que significar tragar. Me cuesta mucho tragar, tragar saliva, tragarme el mundo, tragarme las escrituras de la gente del arte y peor aún las escrituras de los científicos. Mientras estoy acostado he leído textos que parecieran hacer que mi amigdalitis se acentuara. Otros con tonos más antibióticos calman mi ansiedad y mi dolor. Es conocida la relación entre la escritura y la salud. Hay que dudar de la gente que escribe y que tiene buena salud. Nada bueno puede resultar de eso. Tengo 31 años y ya casi no puedo tragarme el mundo que se queda atascado en la primera porción de mi tubo digestivo, en mi boca, inflamando mi retórica, produciéndome infección y malestar. Mi percepción es de desolación y escepticismo. Por la boca ya no está la solución. Quisiera iniciar esta reflexión desde la boca para llegar al ano. De extremo a extremo. Partir desde la boca para hablar del ano. Pensar el ano desde otras poéticas terroristas y buscar cuánto de desestabilizador hay en él. Poéticas para nosotrxs, es una manera de designar posiciones, sean estas palabras, representaciones o imágenes que en su organización nos muestran un mundo ya deformado por una subjetividad crítica en compromiso con lo disidente. Quisiera analizar las narrativas que se han implantado perversamente sobre el ano como espacio de clausura, de placer abyecto, como órgano vital de reapropiación. Porque la desterritorialización de la condición heterosexual del ano ha sido uno de los ejes importantes para una contrasexualidad que ve en este territorio un importante espacio desde donde “pensar al ano como espacio político de cambio social, para pensarnos a nosotros mismos como creadores de nuestro propio futuro de género. Defecar cobra otro sentido. La penetración anal cargada de simbolismo y semiótica del ano y la verdad (….) La abolición de la masculinidad heteronormativa comienza en el ano de cada uno de los hombres”[1].

No olvidemos que el ano es lo que podríamos denominar un lugar común dentro de la anatomía corporal entre los denominados “hombres” y “mujeres”. Visto por el ano estas diferencias pareciera que no existen. Dentro de estas proctopoéticas pienso por ejemplo, en las ilustraciones del artista Japonés Namio Harukawa (1947) y sus fuertes mujeres de grandes traseros tragándose a escuálidos y esqueléticos hombres.

namio 3Namio Harukawa.

namio2O en las acuarelas anales de la artista italiana Carol Rama (1918), silenciada de la historia del arte europeo pero recientemente rescatada por el filósofo transfeminista Paul Preciado como un “contra-archivo”[2] para la exposición “la pasión según Carol Rama” que itinera por Europa desde 2014.

appassionata 1940dorina 1940marta

Otro ejemplo que quiero rescatar es la pintura “erotic yellow” del año 1972 de la artista feminista norteamericana Joan Semmel que muestra a una pareja suspendida en un brackground amarillo degradado. En la pintura, una mujer oculta con su mano el ano del hombre negro que aparece. Sabemos que lo que se oculta es lo que se debe ver, o lo que se quiere ver, el punto de atracción o atención, dicho en términos formales: el punto de tensión.

joan sammel erotic yellow

Para seguir profundizando sobre estas cuestiones me detendré brevemente en el trabajo de un artista local, el fotógrafo Sebastián Gherrë y su proyecto Gag Ball.

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Una gag-ball es un elemento utilizado en las prácticas sadomasoquistas que consiste en una bola (generalmente negra o roja) atada a una cuerda que se introduce en la boca del “sumiso” como estrategia para amortiguar los gritos. Gag-ball es el nombre con el que trabaja el fotógrafo Sebastián Gherrë que ha profundizado en retratar la vida sexual de jóvenes homosexuales. Gag-ball trabaja con retratos bajo la fórmula de una “documentación no premeditada” que como el mismo explica es “una especie de programación instantánea que da paso a una obra en movimiento, a una captura que congela nuestras miradas y palabras tímidas entrecruzadas, un trofeo de aquel momento de cuando me sonríen o me dicen que quieren estar por siempre en mi historia, entonces saco mi cámara que siempre está conmigo, vaya donde vaya, casi como mi segunda piel, como mi segunda boca o como mi segundo pene, sólo para penetrar el alma de otro y volver en calma a mi lugar, a mi casa, a mi cama”.

A pesar que estas fotografías de Sebastián insisten en registrar cuerpos que casi no portan una huella de localidad—cuestión que me parece siempre urgente rescatar para establecer los marcos de lecturas desde los cuales reconocerse— pues insisten en una mirada más bien universalista de los sujetos: chicos blancos y la gran mayoría delgados que bajo el flash no evidencian ni quieren hacer evidenciar las diferencias de las localidades geopolíticas que habitamos, hay algo en ellas que me seducen. Gag Ball juega con aquella fortuna virtual del que cualquiera puede ser retratado bajo su tecno-ojo abyecto, un ojo que explicita un mundo donde nosotras, condenadas de la pantalla, hedonistas y atentas a los sonidos de las plataformas virtuales que cambian constantemente y que nos alertan de algún mensaje de un amigo, una noticia que leer, alguna nueva categoría de porno o a la censura de un castigador Facebook pasamos gran parte de nuestras vidas.

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A pesar que en realidad ninguno de mis amigos ni compañeros de la disidencia sexual han sido retratados por la cámara insolente de Sebastián, quizás por tener cuerpos hiper-locales o demasiado mestizos, hay algo en estas imágenes que hacen llamar mi atención profundamente. Algo de estos registros caseros, de estas polaroids que registran por un lado una cotidianeidad lánguida y monótona y por otro una extrema exposición del sexo y sus posibilidades abyectas: prácticas BDSM, bareback, cum-shots, látex, lluvia dorada, tríos y drogas.

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Frente a estas imágenes polaroid me parece interesante destacar unas fotografías que precisamente explicitan el carácter de pose. Me refiero a una serie de imágenes en las que vemos a chicos mostrar su ano ya sea vacío, con restos de semen o con artículos eróticos. Estas fotografías, que insisten en hacer posar un ano a la cámara, muestran quizás una de las series más arriesgadas de Sebastián. Estas imágenes se entrometen en explicitar una radicalidad contenida en el ano que trastoca los límites mas privados de lo privado, la distinción entre lo público y lo privado como fuerte agente potenciador de desorden visual: “el ano es tan tuyo que no debes utilizarlo; guarda-lo-tuyo” nos dice Guy Hocquenghem en su deseo homosexual.

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La tensión visual y política en el ano. Esto es de alguna manera en lo que todos estos artistas trabajaron, entre la reprobación y la polémica: una procto-poética que exhibe el ano. Porque hay quizás un porno-poder en esta sola exposición del ano que desorganiza y alerta a la censura. Mi tesis tiene que ver con que estas imágenes desorganizan la distribución anatomopolítica del cuerpo en la representación. Porque por un lado, la boca sirve como sitio de enunciación, como el espacio de la retórica que pone en evidencia los discursos del poder, un órgano que habita lo social, lo que está “hacia adelante” es decir, la política. Esto en contraposición a lo que va “por atrás” (el ano) que conforma lo más privado de lo privado. Es por eso que estas obras al exponer sin resguardo los anos “hacia adelante” desorientan la mirada de la política tradicional, que considera que sólo el rostro (donde está la boca) es el único terreno anatómico de exposición desde donde se podrían enunciar los antagonismos estéticos. Quisiera pensar también que estos artistas tampoco se pudieron tragar el mundo, que sus bocas o sus gargantas estaban también inflamadas o infectadas, quisiera pensarlos como enfermos crónicos de la boca, amigdalíticos trabajando en las políticas del ano como compromiso, exhibiendo, pintando, fotografiando o dibujando anos expuestos a la mirada.

Las imágenes de la disidencia no son las imágenes de la diversidad.

afiche sodomia listo copia

Y para terminar esta mesa de “procto-poéticas” quisiera rescatar una polémica local que involucró una imagen del desborde anal que terminará por explicitar diferencias, marcar contextos y que nos permiten comprender una genealogía de la política sexual local. Me refiero al Seminario “Sodomía+10” organizado por CUDS el año 2009 como un gesto de reflexión sobre los 10 años de la despenalización de la Sodomía en Chile. Los ímpetus que gestaron este seminario se debieron en primer término a una urgente necesidad por activar una discusión local sobre qué significó que en el contexto chileno hasta el año 1999, todavía la sodomía fuera considerada un delito a tal punto que para el estado, esta práctica sexual era aún un peligro para el orden público. El ano debía esconderse y resguardarse no sólo para homosexuales, sino también como orificio de clausura al cuerpo heterosexual. En esa ocasión realizamos un afiche que mostraba en primer plano una penetración anal como una estrategia de activa denuncia y confrontación. El seminario tenía como programa, además de la performance ANO/INE que realizó Felipe Rivas San Martín, dos mesas: una sobre historia llamada “Historias de sodoma” y otra sobre demandas sexuales que no se realizó (se bajaron todos los participantes de la mesa) llamada “Estado y demanda sexuales”. Es curioso cómo esta actividad terminó por demostrar cierta resistencia y separación al discurso de la disidencia sexual por parte de grupos de la denominada “diversidad sexual”, muchos mas complacientes y mesurados. La argumentación a la inexplicable bajada de la mesa se debió precisamente a la imagen del afiche. Una imagen como parteaguas dentro del activismo, las imágenes de prácticas anales como un signo de disputa y diferencia pues quienes se restaron consideraron el afiche como parte de una estética vergonzosa y sin respeto, ya que pareciera que esta representación de lo anal siempre se debería mostrar como sublimada o simplemente no mostrarse, no exhibirse. Una imagen que en definitiva evidenciará los funcionamiento de una política. Porque si por un lado las estrategias legalistas y auto-celebratorias de una diversidad sexual que se contenta con fijar momentos de rebeldía, con pactos de uniones civiles neoliberales o apostasías que vuelven a formular una moral, abiertamente anti-teórica y con una romántica idea de un pasado al que volver siempre igual: performances estáticas y de repetición hasta el hartazgo, las políticas de la disidencia trabajarán con la exageración, la confrontación, la paradoja y el fracaso, con la experimentación de un cuerpo que no se sabe victorioso sino mas bien en tensión con un contexto que no sabe de certezas. Unas prácticas de escritura “contra-si misma” que portan la revisión y autocrítica feminista. Sin héroes ni mesías sino con un compromiso encarnado de teoría.

Dentro de los integrantes, de la diversidad sexual que estaban en esa mesa no realizada se encontraban el activista che de los gays Víctor Hugo Robles, la jueza lesbiana Karen Atala y el abogado por la diversidad sexual Gabriel Hernández.

 

[1] Fragmento de la ponencia ANOMALIA del activista mexicano Lechedevirgen Trimegisto (Felipe Ernesto Osornio Panini ) Director de “Gran Guiñol grupo artístico” y performer de arte queer extremo, presentada en “IX ENELL: encuentro nacional de estudiantes de lenguas y letras” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro, el 3 de Octubre de 2011.

[2] “Una exposición de su obra podría constituir un contra-archivo del arte del siglo veinte que permita releer críticamente la historiografía dominante y cuestionar sus lugares comunes. La obra de Carol Rama es al mismo tiempo tan magistral como subversiva, tan marginal como irrefutable. Me atrevo a afirmar sin equivocarme que un día Carol Rama será tan imprescindible como lo son hoy Frida Khalo o Louise Bourgeois.” “CAROL RAMA FOR EVER” por BEATRIZ PRECIADO disponible en http://paroledequeer.blogspot.cl/2014/10/carol-rama-for-ever-por-beatriz-preciado.html

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