¿Qué tienen que ver Violeta Parra y Arellano Stark? por Eliana Largo

¿Qué tienen que ver Violeta Parra y Arellano Stark?

un par de notas de Eliana Largo, antropóloga feminista.

 

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Mucho, por supuesto, hacen y deshacen este país del cual somos parte, nos hacen y deshacen a quienes aquí nacimos, aquí vivimos. Durante el transcurso de marzo de 2016 se fueron alternando y traslapando vivencias propias que los relacionan, la fuerza de las circunstancias. El 11 de marzo Corporación Humanas presentó en el museo Violeta Parra su publicación “10 años de discursos y transcursos del estar de las mujeres”. Me motivó ir a esta presentación, tener la publicación y escuchar lo que se diría sobre estos diez años de encuestas a mujeres en todo el país. No había visitado este museo inaugurado hace pocos meses y no sabía si iría algún día (mucho reconocimiento tardío, pensé, queriendo dar una vuelta por el recinto luego del evento, pero no lo hice). Vi hace pocos años “Violeta se fue a los cielos”, bella y sensible película de Andrés Wood mostrando a esta Violeta nuestra y de otros mundos, gracias al talento de Francisca Gavilán. “Su grandeza fue subestimada -dice el director en una entrevista- y también después”.

Dos días antes, 9 de marzo, circulaba la noticia de la muerte del militar Sergio Arellano Stark, integrante de la DINA, quien encabezó la llamada “caravana de la muerte” en 1973, con las consecuencias que conocemos. Murió en la impunidad, dijo Carmen Hertz, abogada de derechos humanos, viuda de Carlos Berger, una de las víctimas de dicha caravana. Murió rodeado de su familia y amistades a los 94 años de edad, se dijo también. Parte de la Historia nacional y de la historia personal con minúsculas, la propia memoria. “Fue condenado por la Corte Suprema por crímenes de derechos humanos vinculados a la Caravana de la Muerte, pero cumplía la condena en libertad luego que el Servicio Médico Legal le detectara Alzheimer. La propia Corte Suprema confirmó el sobreseimiento del ex general de la Dina por ‘demencia’ en diciembre del año pasado” (La Tercera, 9 de marzo de 2016). En sus propios términos lo comentó el diputado Hugo Gutiérrez a través de su cuenta oficial de Twitter: “murió genocida Arellano Stark, otro que hizo perro muerto y no pagó… también se la sacó por loco, al igual que su jefe”.

Volviendo a la publicación de Corporación Humanas, Lorena Fries, directora del INDH, señaló en su intervención que para las mujeres en Chile hay “retazos de libertad y derechos”, una manera literaria de decir sin decir del universo de desigualdades e injusticias que constituye parte del acervo nacional y del diario vivir, documentado en el texto que se presentaba y en innumerables estudios y diagnósticos de todo tipo que aúnan cuestiones de clase, género, etnia, edad y orientación sexual, entre otras dimensiones de la desigualdad social. Al comienzo del texto Corporación Humanas escribe: “Durante estos diez años han pasado cuatro presidentes/as. Sin embargo, a pesar de las diferencias ideológicas y programáticas de los diferentes gobiernos, no se han logrado cambios sustantivos que permitan avanzar en la superación de la estructura de desigualdad y exclusión que afecta a las mujeres, manteniéndose constante la percepción respecto de sus (nuestras) desventajas, restricciones de derechos y estatus de subordinación”.

Mientras tanto nos llenamos de museos y memoriales.

Retomando lo de Arellano Stark, estuve en una nueva reunión con abogados del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, también en marzo pasado, relacionada con la investigación por el delito de secuestro que lleva el Ministro en Visita Extraordinaria Mario Carroza, por la desaparición de mi hermano Luis Alejandro Largo Vera, el 14 de septiembre de 1973. Querella interpuesta en 2011 por el Subsecretario del Interior de la época, quien designó en su presentación a Francisco Ugás como abogado patrocinante y apoderado, a quien agradezco el apoyo real. Las indagatorias y nuevas declaraciones apuntan a vincular la desaparición de mi hermano con efectivos del Regimiento Tacna que patrullaba las calles de Santiago Centro los días inmediatos al golpe, metralleta en mano, conminando con ráfagas al aire a que la población entrara en sus viviendas y se mantuviera en ellas en horas del toque de queda, desde las seis de la tarde ese viernes de septiembre. Los detalles que se han ido conociendo en la investigación permiten hilar esta historia sin más antecedentes hasta ahora, mostrando algo de lo que ahí pasó, en el barrio Toesca, sector donde vivía mi hermano y donde se encontraba con grupos de amigos; ese viernes mi hermano salió de la casa de dos de ellos, donde se habían reunido algunos amigos, salió alrededor del toque de queda, según declaraciones. No llegó al lugar donde vivía, a pocas cuadras. Era Sergio Arellano Stark quien estaba a cargo de dicho regimiento controlando la ciudad, y era el teniente coronel (r) Sergio Arredondo González su brazo derecho en ese sector, luego su segundo en la Caravana de la Muerte, nombrado jefe de Estado Mayor por Arellano Stark.

 

me mandaron una carta, por el correo temprano…”

A fines de los años 80 y comienzo de los 90 yo tarareaba casi sin darme cuenta una canción de Violeta Parra, en especial una frase: “me mandaron una carta, por el correo temprano, y en esta carta me dicen que cayó preso mi hermano”. La empecé a tatarear con frecuencia después de haber tenido un sueño (una pesadilla más bien), donde recibía una carta indicando que en un párrafo o recuadro al final de la carta se refería a mi hermano, pero no pude saber qué decía, no pude desentrañar ese párrafo críptico. Críptico porque no era entendible ese lenguaje, esos signos, y críptico de cripta a la vez, muerte, eso pensé después por este término que surgió ahí, críptico. Olvidé esa carta pero esta canción de la Violeta me hacía recordarla, y con ella la situación.

Hace pocos días murió el ex Presidente Patricio Aylwin, gran funeral con honores de Estado a quien inició la transición a la democracia “en la medida de lo posible”, frase memorable. Mueren los próceres, mueren los ciudadanos de a pie, los anónimos, los NN, mueren doblemente hombres y mujeres cuando se les olvida, incluidos los desaparecidos, en el limbo (entre los vivos y los muertos, dice la teología católica).

Violeta Parra y Arellano Stark muestran las antípodas del país en que vivimos, sus luces y sus sombras tenebrosas.

Verdad y justicia, igualdad y libertad, conceptos grandes o grandilocuentes que muestran brechas oscuras cual abismos en un país hecho a retazos, cuál de todos más injusto y desigual.

 

hs3

Santiago, 24 de abril de 2016.

 

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