¿Qué significa una EDUCACIÓN NO SEXISTA? Cuatro miradas desde la disidencia sexual y el transfeminismo

eEn los últimos años, desde el movimiento estudiantil, la disidencia sexual y el transfeminismo, se ha comenzado a explicar que “no basta con una educación sexual, es necesario una educación no sexista”. Quisimos profundizar en esta nueva demanda que se viene fraguando desde las protestas y tomas estudiantiles de 2011 y consultamos a 4 activistas, estudiantes, académicxs e investigadorxs para que nos respondieran ¿qué significa una educación no sexista? Escriben: Sofía Devenir, Iván Figueroa Taucán, Hillary Hiner y Niki Raveau.

Por Equipo Disidencia Sexual

La reciente polémica por la distribución del Manual de Sexualidad Adolescente realizado por la Municipalidad de Santiago, puso en la discusión pública el tema de la educación sexual. El manual provocó rechazo entre los grupos conservadores, e incluso el recientemente electo alcalde de Santiago, el derechista Felipe Alessandri (RN), declaró que en su comuna no se seguirá entregando el documento.

Desde muchos sectores, se reconoce la necesidad de elaborar una educación sexual. Sin embargo, hace algunos años, varios grupos transfeministas, disidentes sexuales y estudiantiles, han comenzado a argumentar que una mera educación sexual es insuficiente y han planteado la necesidad de promover una educación no sexista. El paradigma de la educación sexual sería restrictivo, pues se limitaría simplemente a entregar información sobre sexualidad en contextos acotados: un taller o una clase. Al mismo tiempo, muchas veces la educación sexual que se entrega en colegios (religiosos o no) es de carácter conservador, heterosexista o limitado a la reproducción. El paradigma de la educación no sexista, en cambio, operaría a nivel más global, atravesando todos los aspectos educativos, las instituciones pedagógicas, sus regulaciones y normas, las relaciones entre los diversos actores, etc. Y apuntaría precisamente a atacar el heterosexismo que se reproduce en el plano educativo.

TOMAS DE LICEOS: LOS EFECTOS DE 2011

Una de las razones que explican el surgimiento de la demanda de educación no sexista, tiene relación con los efectos que tuvo las movilizaciones y tomas de colegios en 2011. Desde la CUDS, el artista y activista Felipe Rivas asegura que “lxs estudiantes secundarixs ocuparon sus liceos y colegios, salieron de sus hogares familiares y sus hábitos comunes, para habitar por muchos meses en sus liceos. Ese fue un fenómeno que ocurrió en todo Chile. El liceo o colegio se convirtió en su nuevo hogar. Y en ese cambio de hábitat hay una cuestión clave para entender la politización feminista y disidente que ha tenido el movimiento estudiantil desde 2011 en adelante. La ocupación de los liceos, transformó esos espacios educativos en espacios de vida altamente políticos. Al ser al mismo tiempo hogares y zonas de protesta, se convirtieron en emplazamientos extraños, espacios queer/cuir si se quiere, pues trastocaban de manera ejemplar la tradicional distinción establecida entre lo público y lo privado.”[1]

 

3-instantes-un-grito

El documental “Tres instantes, un grito” de la cineasta Cecilia Barriga registró el proceso de las tomas de colegios por parte de lxs estudiantes y las discusiones internas que se produjeron producto de la reproducción de roles heterosexistas dentro de las tomas. Es decir, se cuestionó fuertemente la inicial naturalización de que las mujeres cocinaran o hicieran el aseo y los hombres asistieran a las asambleas. Al mismo tiempo, habría que recordar los conflictos entre estudiantes y alcaldes derechistas en comunas como Providencia (Cristián Labbé, UDI) o Ñuñoa (Pedro Sabat, RN), que tuvieron un fuerte componente político-sexual y del que derivaron acciones como La Marcha de las Putas. Todos esos conflictos y tensiones derivaron en una politización feminista y disidente sexual que se manifiesta en la creación de secretarías de género y sexualidad en diversas universidades y liceos en todo Chile, que han estado en constante conflicto con la institución educativa, la derecha y con los grupos de izquierda más conservadores. También a nivel de estudiantes secundarixs, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secunadrios ACES, cumplió un rol importante en este proceso, condensado en la figura de una de sus voceras, Eloísa González, quien asegurara que haberse “asumido lesbiana fue una decisión política”. Es en ese contexto de múltiple agitación política y sexual, cuando se consolida la demanda por una “Educación no sexista”.

feministas-en-lucha

Así, el año 2014 se crea la Coordinadora Feministas en Lucha, que congrega a diversos colectivos, agrupaciones políticas y estudiantiles, ocupando inicialmente las dependencias de la FECH, y coincidiendo con la presidencia de Melissa Sepúlveda, autodeclarada feminista y libertaria. Ese mismo año, se desarrollan a nivel nacional una serie de foros y encuentros sobre Educación No Sexista, con miras al I Congreso Nacional por una Educación No Sexista, realizado entre el 12 y el 14 de septiembre en Concepción.

También en 2014, la Universidad de Chile aprueba el proyecto Bicentenario “Por una educación pública y no sexista”, dirigido por Cristian Cabello, activista CUDS. Este proyecto ha promovido talleres y actividades con estudiantes secundarixs, como por ejemplo el Festival Contracultural por la educación no sexista, que tuvo lugar el 7 de mayo de 2016 en la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi y fue organizado por el Colectivo Lemebel, la Escuela de Arte Feminista, la CUDS, Amnistía Internacional y la Compañía Teatro Público.

Siguiendo esta misma línea, en agosto de este año, la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres lanza en la Casa Central de la Universidad de Chile, el libro Educación No Sexista. Hacia una Real Transformación, que reúne a 11 autoras que discuten sobre  el sexismo, la discriminación y el machismo presentes en la educación formal.

CUATRO MIRADAS:

Quisimos profundizar en esta demanda por erradicar el sexismo de la educación, conocer las miradas que se están articulando desde diferentes sectores del movimiento transfeminista y la disidencia sexual. Preguntamos a 4 activistas qué significa para ellxs una educación no sexista. Compartimos aquí sus posicionamientos y reflexiones:

sofia-devenir“Las travestis hacemos pedagogía todos los días”

Sofía Devenir, Historiadora y activista transfeminista:

“Educación no sexista para mí no significa la simple igualación de los géneros en el aula, sino que encarna una transformación integral. Educación no sexista es una reparación social frente a los efectos nocivos que la dictadura sexual ha dejado en nuestras corporalidades. La familia, la escuela y el binomio Estado-Mercado son dispositivos de control del régimen político que es la Heterosexualidad.

A las travestis la educación nos ha sido negada históricamente, por no adecuarnos al binomio hombre-mujer, por ser leídas como anormalidades desde el ojo médico, penal y social. Después de esa experiencia no podemos si no, negarnos a una educación que reproduce el binarismo de género y sexual, que presenta como único horizonte viable el relacionamiento amatorio entre hombres y mujeres, como categorías únicas y fijas.

Las travestis necesitamos más que una educación no sexista, necesitamos de una educación transfeminista (Rompiendo con el binarismo), no importando si ésta se desarrolla dentro o fuera del aula (por medio de organización y autogestión), porque ya es tiempo de superar el victimismo asistencialista frente a la Educación Estatal y de Mercado. Sí, se nos marginó históricamente, pero nosotras podemos perfectamente autoeducarnos. Que esto no se entienda ¡por favor! como que ninguna travesti deba ingresar al sistema educacional formal, sino que sueño con que el centro de nuestra educación no sea ese.  Que nuestro ingreso a la educación formal sea siempre problemático y resistente, no un “pasar piola”, ni convirtiéndose en reproductoras de una academia colonialista y transfóbica. Las travestis debemos entender que nosotras también hacemos pedagogía todos los días, que nuestra sola ocupación del espacio público amplía -con un afán intensamente feminista- los límites de lo real y lo posible en nuestra sociedad.”

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ivan-figueroa“Cuestionar de raíz las dinámicas al interior de las instituciones”

Iván Figueroa, estudiante de 4to medio del liceo Alonso de Ercilla y activista del colectivo Lemebel: 

“Una educación no sexista es un acto violento de desestabilización hacia lo que hoy conocemos por educación, primaria y secundaria, principalmente. Los establecimientos educacionales son territorios de dependencia a los que acudimos quienes somos menores de edad. Dichos establecimientos no solo se encargan de enseñar el currículum oficial que el Estado chileno impone, sino que también de asentar en nuestras cuerpas las expectativas identitarias que, siguiendo las tradiciones del siglo pasado, son intrínsecas a las personas decentes. La adultez chilena ve en la formación escolar y pre-escolar la instancia para limitar lo que es ser hombre y ser mujer, a los cimientos conservadores que mantienen nuestra sociedad limpiecita y estática, con lxs margindxs de siempre. No me gusta hablar de educación no sexista, porque creo que lo que se necesita es una educación feminista que realmente sea transformadora e inclusiva.

Ello implicaría revisar el currículum blanco, androcéntrico y occidental que guía los conocimientos que lxs jóvenes recibimos desde el colegio, capacitar a toda persona que se relacione a los procesos educativos en temas de género y diversidad (étnica, sexual, etc.), además de cuestionar de raíz las dinámicas que se llevan al interior de las instituciones, reglamentos internos, protocolos, entre otros aspectos. El cambio que queremos no solo es institucional, sino que también cultural. Y, como todo cambio cultural, implica involucrarse con las diferencias de clase que tan naturalizadas están. La educación feminista no se involucra con la política identitaria como un fenómeno aislado, sino que el dispositivo público debe avanzar escuchando al movimiento social. Me gustaría tener optimismo al respecto, por el gran posicionamiento que los feminismos están alcanzando en el movimiento estudiantil (con La Otra Marcha, el Bloque Transfeminista No Heterosexual, el surgimiento de colectivas como las Kaskivanas, entre tantas otras), pero en la calle la violencia cotidiana es innegable. Y avances a niveles macro con autoridades fascistas como las electas en los últimos días, presentan un panorama desalentador. A pesar de todo, creo en la organización comunitaria como resistencia y promesa de cambio.”

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hillary-2“La introducción del feminismo en la educación es clave”

Hillary Hiner, historiadora feminista, miembra de la Coordinadora Feministas en Lucha. Académica de la Escuela de Historia, UDP:

“Históricamente, el movimiento estudiantil ha hablado muy poco de temas de género y sexualidades.  Desde el año 2011 en adelante eso ha cambiado en algo, y la frase, “por la educación no-sexista” empezó a ser integrada a varios documentos y consignas de las federaciones estudiantiles.  Al principio, hasta ahí nomás llegó el sentimiento; quedó en ser sólo una frase bonita.  Pero en los últimos años, la creación de las secretarías y vocalías de género y sexualidades en las universidades ha empezado a darle vuelta a esto.  Así, estas organizaciones han contribuido a definir con más precisión la “educación no-sexista” y asignarle ciertos contenidos a la vez que han promovido seminarios, foros, talleres y otras actividades en torno al feminismo.  Tal vez el aporte más importante, hasta ahora, de estas secretarías y vocalías ha sido la visibilización del acoso sexual y otras violencias en los ámbitos universitarios, como también la contención y acompañamiento de las estudiantes sobrevivientes que se atreven a denunciar sus profesores, ayudantes, o compañeros estudiantes.  Esto ha sido un avance concreto en la promoción de la “educación no-sexista”, ya que el derecho a estudiar en espacios libres de violencia de género o violencia homo-lesbo-transfóbica debe ser un tipo de “piso mínimo” en la educación.

Ahora, para mí, más allá de esto, también me gustaría soñar con una educación que sea no sólo no-sexista, sino netamente feminista en términos de currículo y formación. Aquí la introducción del feminismo, como teoría y práctica, en los espacios pedagógicos de la educación primaria, secundaria y universitaria es clave.  Esto podría tomar muchas formas, desde la integración de lecturas explícitamente feministas en cursos de literatura, historia, arte, música y, por qué no, ciencias, a la promoción de cursos de educación sexual (no heterosexista) y educación civil (feminista).  También se debe velar por la creación de ambientes horizontales y democráticos dentro de la sala de clases, que resguarden, a la vez, justamente ese piso mínimo que ya señalé, en términos de la no violencia y la no discriminación por razones de género, raza, etnicidad, u orientación sexual.  De la misma manera que ahora hablamos de los “derechos humanos” y la necesidad de integrarlos transversalmente al currículo, la instalación de un currículo feminista sería una apuesta a crear nuevos tipos de conocimientos y prácticas, en pos de abrir espacios de discusión y ampliar los horizontes políticos de todxs lxs estudiantes.”

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niki-raveau“Requerimos una educación transformadora, la libertad de no encasillarse”

Niki Raveau, Directora Fundación Transitar (Comunidad de Niñxs y Jóvenes Trans) y miembra de Travestis Rabiosas:

“No basta luchar por educación gratuita. La heterosexualidad y el binarismo como norma pedagógica y de vida son más que excluyentes: violentan e incluso terminan matando al sector de la población que no existe en los contenidos. Chile precisa urgentemente, educación no sexista y feminista, donde las actividades no sean segmentadas ni jerarquizadas por roles de género. Una educación donde todxs existamos como opción a un proyecto de vida, basado en la vivencia feminista que, a diferencia de las propuestas paritarias “hombre-mujer”, emancipe todas las identidades que se ubican fuera del lugar de poder “hombre-macho-patriarca”. En ese sentido, enriquecer de una vez por todas y modificar la comprensión pedagógica sobre otras mujeres y otras feminidades como somos, por ejemplo, las travestis, las latinas, las indígenas, las lesbianas y las migrantes.

Una educación no sexista no apunta a una mera “inclusión en la diversidad”: las actividades más provechosas son aquellas que apelan a la creatividad y a la búsqueda de soluciones múltiples, a la riqueza y libertad de no encasillarse, y eso es válido para toda la población. Por lo mismo, tampoco requerimos simplemente una educación “trans”: requerimos educación transformadora.

Algo de esto se ha ido logrando gracias al trabajo de organizaciones y de la sociedad civil, no así a partir de esfuerzos oficiales ni de gobierno. Los avances oficiales son insuficientes y descuidados. La oficialidad está descuidando, excluyendo y matando, porque no asume la educación como herramienta liberadora. Solo ve negocio y fuente de violencia. ¡Acabemos con la mentira, el negocio y la muerte de la educación heterosexual!”

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[1] “Una educación no sexista, pero sexy. Disidencia Sexual y espacios estudiantiles en Chile. Entrevista con Felipe Rivas San Martín”. Por Miguel López. Incluida en Renata Cervetto y Miguel A. López (eds.) Agítese antes de usar. Desplazamientos artísticos, sociales y educativos en América Latina, San José, TEOR/éTica y Buenos Aires, MALBA, 2016 (en preparación).

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