La insoportable necesidad de ser feministas, por Hillary Hiner

El siguiente texto fue leído por la historiadora y activista feminista Hillary Hiner en el lanzamiento del libro “inflamadas de retórica, escrituras promiscuas para una tecno-decolonialidad” de Jorge Díaz y Johan Mijail el día 5 de diciembre de 2016. La presentación estuvo a cargo de la Vocalía de Género y Sexualidades de la Federación de Estudiantes de la Universidad Diego Portales. (Vogesex, UDP). Participó además Felipe Quiroz, estudiante de Historia quién también presentó el libro.

 

15078835_10210394594917804_1644973833923276203_n                                      Intervención a la portada Gustavo Eulogio

En el ensayo “Radicado en la cama”, parte del libro Inflamadas de retórica, escrituras promiscuas para una tecno-decolonialidad de Jorge Díaz y Johan Mijail  se recuerda el caso del escritor Juan Carlos Onetti quien escribió la mayoría de su obra desde la cama. En la foto que acompaña el texto aparece Onetti con su fiel esposa Dorotea Muhr a su lado, acostados, justamente, en la cama. En el texto se plantea que hay que “hacer de la cama un territorio”. Este texto, en particular, me habló por diversas razones. Por un lado, me caló profundo justo por mi propia experiencia actual de la maternidad, que me tiene durante muchas horas sentada en la cama dando pecho. La cama se ha vuelto un lugar multifacético, donde actualmente hago la mayoría de mis lecturas, chequeo y respondo mis mails, reviso las redes sociales y pienso. Ya hice de la cama mi territorio, aunque es un territorio compartido con mi hija. Juntas comemos, hablamos, nos reímos, y dormimos. Tal vez por este mismo régimen tan intenso de cuidados que me está tocando, al leer lo relacionado a Onetti lo primero que pensé, era, “pero si pasó tanto tiempo en la cama, entonces, ¿quién lo cuidaba?” Pensé en Dorotea: ¿cuánto de su propia vida se truncó por tener que atender a este gran hombre postrado? Al parecer, bastante. Aunque ella fue una violinista talentosa, que tocó hasta en la sinfónica de Madrid, él nunca fue a verla. Ella recuerda: “Juan nunca fue a un concierto mío. Jamás. Había que levantarse para ir, y él no se levantaba (…) me sentía poco acompañada en mi parte, mientras yo lo acompañé completamente en lo de él”.[1] ¿Y si hubiese sido ella la postrada? ¿Él la habría cuidado de la misma forma? Lo dudo. Pienso en Sylvia y Ted, Virginia y Leonard, Frida y Diego; definitivamente no es lo mismo.

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Fotografía del escritor Juan Carlos Onetti junto a su esposa la argentina Dorotea Muhr. Dolly, 
como cariñosamente la llamaban, lo acompañó los últimos 40 años de su vida desde la cama de la que casi 
nunca más se levantó.

¿Un hombre machista más que se aprovechó de su mujer, manipulándola a través de la fantasía ridícula del amor romántico heterosexual? ¿Otro ejemplo del fenómeno “Elena Garro”, “pareja y amante” de los grandes hombres del boom, a las cuales no les permitimos ninguna vida ni talento propio? Pareciera ser así, aunque tanto Dolly como sus amigas retratan su relación con Onetti de otra manera en la entrevista, cuestionando, explícitamente la narrativa de la mujer-víctima, la que se sacrifica y lo sufre todo. Ahora, algo que nadie cuestiona es que Onetti mismo estaba bien enfermo durante ese período, padeciendo una profunda depresión, gatillada, en gran parte, por su paso por la prisión política durante la dictadura uruguaya. Posteriormente su salud física también deterioró, resultando en la necesidad de cuidados intensivos. Este aspecto de la escritura en cama – como lo que Jorge Díaz señala al hablar de la dificultad de “tragarme el mundo” al escribir postrado por una amigdalitis severa – me lleva hacia otro lado.

Hace poco, justamente en esos vaivenes de leer todo desde mi celular mientras doy pecho, encontré un texto genial, llamado “Sick Woman Theory” (Teoría de la Mujer Enferma) de la norteamericana Johanna Hedva. Ella habla de hacer activismo desde la cama, ya que tiene una enfermedad crónica que la mantiene postrada durante bastantes meses del año. Al pensar el cruce entre el activismo de Black Lives Matter, la enfermedad y lo “público”, Hedva señala: “Yo empecé a pensar sobre los modos de protesta que les atribuyen a lxs enfermxs – para muchxs de lxs cuales Black Lives Matter sería particularmente importante, habría poca posibilidad de estar presentes en las marchas, ya que están encarceladxs en un trabajo, podrían ser despedidxs al momento de marchar, o están literalmente encarceladxs, y, por supuesto, les amenaza la violencia o la brutalidad policial – pero puede ser que tampoco pueden estar ahí por enfermedad o discapacidad, o porque están cuidando a alguien con una enfermedad o una discapacidad. Pensé en todos los cuerpos invisibles, con sus puños en alto, arrinconados por ahí, que no podemos ver.”[2] Entonces, para Hedva la pregunta central es: ¿cuáles son los modos de protesta que se vuelven accesibles para las personas que no pueden salir a marchar? O como ella dice, “¿Cómo puedes tirar un ladrillo por la ventana de un banco si no puedes levantarte de la cama?”[3] ¿Qué pasa con lxs que no pueden volverse “actores públicos” en el sentido común de la palabra, ya que no pueden salir de los espacios “privados” de sus casas, o, incluso, camas? Tal vez la misma escritura de Hedva, como también la de Jorge Díaz y Johan Mijail nos lleva hacia una posible respuesta. Como dicen: “No tenemos nada, pero tenemos la escritura y eso es lo que más les duele”.[4]

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Johanna Hedva creadora del "Sick Woman Theory"

¿Cuál es, entonces, ese activismo feminista que nos llega desde las páginas de Inflamadas de retórica? Bueno, sin duda, es un activismo centrado en la “disidencia sexual”, cuya definición está muy bien planteada en el mismo libro, y cuyo feminismo es informado por lo amplio del concepto de lo “trans”. Esto es cruzado tanto por lo “transfronterizo”, en el sentido de la circulación “glocal” de las teorías queer, de las feministas negras y chicanas, como Gloria Anzaldúa, y las teorías decoloniales, como también por lo transgénero y el transitar de los cuerpos racializados. Es ese feminismo que circula entre las “tecno-cholitas” de Díaz y Mijail, de lxs jóvenes pobladorxs que pasan toda la vida entre “cuatro estaciones de metro” con su “pena morena”, como también de lxs migrantes colombianxs, haitianxs, peruanxs y dominicanxs que arriban a los conventillos del centro de la ciudad de Santiago, los “tígueres” del cuerpo migrante. A esa misma Plaza de Armas adonde se hizo la primera protesta travesti en el año ´73, como bien se retrata en el libro. En ese sentido, es un feminismo que se opone a la reificación de un cierto tipo de cuerpo como el único legítimo del feminismo – el típico cuerpo blanco y burgués de la cis-mujer – y se propone, al revés, un des-centrar y re-centrar del feminismo a base de cuerpos más bien disidentes y abyectos, marcados por esa herida colonial de que nos habla Anzaldúa al momento de hablar de la “nueva mestiza” y la prieta en el sur de Texas.

Finalmente con eso me gustaría cerrar, pensando justamente en los activismos feministas múltiples y fructíferos que sugieren este texto. Como señalan: “Ya vivimos en el apocalipsis constante. En inglés, como también en muchos idiomas, escriben muchos activistas con quienes nos relacionamos en un vínculo afectivo y de manera trans-fronteriza. Así que más que rehuir a hablar en las palabras de un compañerx de activismo que vive en el otro lado de la tierra, debemos prepararnos para seguir estableciendo vínculos de traducción que nos permitan comprender que si bien no todos tenemos los mismos tipos de opresiones de raza, clase o género, existe una agenda global del feminismo que entiende los espacios minoritarios y de violencia en muchos lugares del planeta como propios”[5] Esto de alguna forma me recordó lo escrito por su compañero de CUDS, Felipe Rivas, hace algunos años al hablar de la teoría queer y su llegada a Abya Yala. Como señala, se conocen de sobra en estas tierras las violencias centradas en ciertos cuerpos y subjetividades, las mismas que motivaron la apropiación de la palabra denigrante “queer” por parte de activistas en el “Global North”.[6] También vuelvo a Hedva, quien señala que: “La protesta más anticapitalista es cuidar al otrx. Es asumir la práctica de cuidar, nutrir, y acoger que es históricamente feminizada, y, por ende, invisibilizada. Es tomar en serio la vulnerabilidad, la fragilidad y la precariedad de otra persona, apoyarla, honrarla y empoderarla. Protegerse. Un parentesco radical”.[7] Díaz y Mijail nombran de otra forma este parentesco radical al momento de hablar de la micro-política del “vecindario” imaginado, del activismo en conjunto entre las “vecinas” de CUDS. En un momento en lo cual dentro de Chile, como el resto del mundo, se está llegando a reforzar discursos misóginos, machistas, homo-lesbo-transfóbicos, anti-migrantes y racistas, creo que este activismo del “vecindario” – de la disidencia sexual y del transfeminismo – se posiciona como particularmente importante. Por cierto que ahora es el momento para combatir, abiertamente y con toda nuestra fuerza, a los Trump, Le Pen, y Johnson, a los Temer, Macri, y Piñera. Este libro es un molotov tirado directamente en contra de estas figuras, una catedral tomada por lxs abortistas, un feminismo en llamas.

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Mesa de presentación: Johan Mijail, Felipe Quiroz, Hillary Hiner y Jorge Díaz

 

[1] “Dorotea Muhr: vivir la vida breve”, entrevista con Leila Guerriero, Gato Pardo, disponible en: http://www.gatopardo.com/reportajes/dorotea-muhr-onetti/

[2] “Sick Woman Theory”, encontrado en la página web: http://www.maskmagazine.com/not-again/struggle/sick-woman-theory Traducción mía.

[3] Ibid.

[4] Diaz, Jorge y Johan Mijail. Inflamados de retórica. Santiago: Editorial Desbordes, 2016, p. 73.

[5][5][5] Ibid, p. 168.

[6] Rivas, Felipe. “Diga queer con la lengua afuera”. Por un feminismo sin mujeres. Santiago: CUDS, 2011.

[7] Transcripción de la charla de Hedva, Johannah, “My Body is a Prison of Pain so I Want to Leave It Like Mystic But I Also Love It & Want it to Matter Politically”, Women’s Center for Creative Work, Los Angeles, California, 7 de octubre de 2015. Tomada del tumblr de Hedva: http://sickwomantheory.tumblr.com/

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